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Trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria

El trastorno de la ingestión y la conducta alimentaria (TCA) es un concepto que se utiliza para englobar varios trastornos relacionados con una relación disfuncional con la comida.

Así, podemos hablar dentro de este tipo de trastornos de enfermedades como la anorexia nerviosa o la bulimia, entre otros.   

Además, en la misma categoría se incluyen también otros trastornos, como la rumiación o la pica. Además, incluyen una gama compleja de síntomas, como pueden ser una alteración o distorsión de la auto-imagen corporal, un gran temor a subir de peso y la adquisición de una serie de valores a través de una imagen corporal.  

¿Cuáles son las causas del Trastorno de la Ingestión y de la conducta alimentaria?

Las causas del trastorno de la ingestión y de la conducta alimentaria son difíciles de definir, ya que pueden ser variadas y suelen depender de cada caso en concreto. Sin embargo, es cierto que existen algunas generalidades que contribuyen al desarrollo de los trastornos alimenticios.   

Así, por ejemplo, podemos hablar de factores psicológicos, como baja autoestima o sentimiento de inferioridad respecto a otras personas. También pueden ayudar a desencadenar este tipo de trastornos los problemas como la depresión, la ansiedad, etc.   

 Además, otros factores de tipo social o familiar también pueden englobarse como posibles causas. Así, podríamos hablar de relaciones familiares complejas, historial de abuso físico o sexual, cambios en la vida familiar (como la separación de los padres…), etcétera.   

En el ámbito social, la estandarización de un determinado canon de belleza y la imposibilidad de cumplirlo por parte de la persona afectada también puede provocar un trastorno de la ingestión. Así como también la presión social orientada hacia unos determinados rasgos físicos.  

¿Cuáles son los síntomas del Trastorno de la Ingestión y de la conducta alimentaria?

Los síntomas de este tipo de trastornos se suelen expresar en una relación disfuncional con la comida, ya sea por comer en exceso o de forma compulsiva o por dejar de hacerlo hasta experimentar una pérdida muy significativa de peso que puede, incluso, llegar a poner en riesgo la salud de la persona afectada. En casos muy graves o sin tratamiento, puede llegar a peligrar la vida de la persona que sufre este trastorno.  

Los principales síntomas que pueden indicar este trastorno son:

- Baja Autoestima.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Alteraciones en la forma de comer.
- Fluctuaciones de peso.
- Pérdida severa de peso.
- Sensaciones de inutilidad, insuficiencia y soledad.
- Aislamiento, tanto en el entorno familiar como en el círculo de amistades o en el entorno social.
- Miedo al aumento de peso.
- En el caso de las mujeres, problemas con el ciclo menstrual (alteraciones o la desaparición del sangrado).
- Alteración de la percepción de la imagen corporal.
- Pérdida de pelo.
- Deshidratación.

¿Cuál es el tratamiento para el Trastorno de la Ingestión y de la conducta alimentaria?

Para el tratamiento de este tipo de trastornos es indispensable contar con la ayuda de un profesional, así como también con la colaboración de la familia. Además, a menudo es necesario que el paciente se someta a un tratamiento psicológico para abordar el problema y a un tratamiento médico para tratar o paliar los posibles síntomas físicos.   

El tratamiento psicológico concreto dependerá de cada caso y del tipo de trastorno que experimente el paciente, pero en general se trata de conseguir cambios duraderos en los pensamientos distorsionados. Además, también se abordan las emociones negativas relacionados con el peso, la silueta y el tamaño corporal en su sistema de valores.   

El objetivo debe ser construir o recuperar una identidad que ayude a la persona afectada a sentirse bien consigo misma. De esta manera, no tendrá que recurrir a cambios alimentarios frente a los retos y problemas que le plantea la vida. Se suele realizar un tratamiento en sesiones individuales y también en sesiones grupales. 

Éstas últimas se realizan junto con otras personas que compartan los mismos problemas y, en algunos casos, con personas de la familia (padres, parejas, etc.).