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La importancia del afecto

05/01/2018

Los humanos somos seres sociales, y posiblemente la especie más social. Por ello, la interacción con los demás constituye uno de los componentes clave no solo para nuestra evolución y desarrollo, sino también como mecanismo que nos define e identifica. Concretamente, el afecto (o afectividad) representa una de las principales necesidades y herramientas que nos permite el acercamiento y vinculación con los otros. Este, en el mundo de la psicología se entiende como la susceptibilidad que las personas experimentamos ante ciertos elementos de nuestro entorno. De una forma menos formal, también se ha definido como la inclinación o la expresión de sentimientos subjetivos hacia alguien o algo, donde se desprende pues, que pueden encontrarse inmiscuidas emociones como la alegría, la tristeza, el enfado, etc. Además, este acostumbra a manifestarse de una forma bidireccional o interactiva, y especialmente cuando están involucradas dos o más personas.
Este es un tema especialmente significativo para estas fechas. En esta época del año, en la que encadenamos eventos y reuniones constantes con familiares y amigos, es quizás el momento donde más aflora esta importante “habilidad”. Así, aparte de caracterizarse por abundantes comidas y obsequios, resulta particularmente útil para fortalecer, crear, recuperar y/o mantener vínculos. En este sentido, junto a los familiares (los cuales acostumbran a ser la mayoría de los presentes), pueden aparecer nuevas caras que permitirán engrandecer nuestro círculo próximo y poner a prueba nuestras habilidades sociales. Habitualmente, este tema pasa desapercibido o se sobreentiende que forma parte de estos días, siendo poco común pararse a observar a nuestro alrededor, y a las reacciones que estas fechas tienen sobre nuestra persona; por lo que resulta especialmente útil concienciarnos y atender a todo lo que acontece, focalizándonos especialmente en las relaciones con los demás.
No es solamente pues, el hecho de abandonar la rutina y el trabajo lo que nos permite “cargar pilas”, sino que existen ciertos elementos que propician especialmente que nuestro estado de ánimo mejore. Entre ellos se encuentran la ilusión por todo lo que rodea a estos días, la anticipación de ciertos acontecimientos (cenas, reyes…), o el planteamiento de futuros proyectos. Por otro lado pero, también acostumbra a ser motivo de estrés y ansiedad, ya que es tiempo de preparativos, compras y planes constantes, que en ocasiones dificultan el poder gozar plenamente. Ante esto, y justificando las primeras líneas de este artículo, el saber dar, recibir y valorar las diferentes muestras de afecto puede ayudarnos a minimizar el impacto “negativo” y a potenciar todos los componentes positivos. Debemos cogerlo y considerarlo, valorarlo en su esencia, procesarlo y disfrutarlo, procurando hacer un análisis retrospectivo de lo que estamos sintiendo.
A parte, merece especial atención la psicopatología del afecto. En este sentido, por exceso o por defecto, existen diferentes alteraciones de la afectividad que pueden encontrarse o jugar un papel clave en diferentes problemas psicológicos. Se habla de afecto aplanado cuando existe ausencia o casi ausencia en la expresión de afecto. En algunos cuadros psicóticos y en demencias puede aparecer esta alteración afectiva Por otro lado, en el afecto inapropiado aparece una discordancia entre el contenido del habla o la ideación y la expresión de afecto. Así, en el trastorno bipolar (especialmente en fase maníaca), es típico que aparezca este subtipo. Hablamos de afecto lábil cuando aparece una variabilidad anormal, donde puede mostrarse cambios bruscos y repentinos. En este caso, en ciertos trastornos de personalidad como el límite o el histriónico suele poder ser observado.
De todo lo explicado se desprende pues, que el afecto es un componente clave del ser humano. Representa un concepto aparentemente obviado e imperceptible, pero que a su vez es el núcleo principal de toda relación. Además, es algo que se encuentra desde que nacemos hasta que morimos, pudiendo crearse no solamente hacia otras personas, sino también con animales u objetos. El valor que le proporcionemos resultará decisivo para la forma en que interaccionemos en el futuro.
Finalmente es importante indicar que se trata de un concepto amplio, que incluye muchos elementos y subprocesos. En caso de tener dudas o querer ampliar información al respecto, ponte en contacto con nuestro equipo, te ayudaremos.