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El Síndrome Alcohólico Fetal o SAF

31/08/2018

El alcoholismo constituye uno de los problemas más importantes en la sociedad actual. A pesar de ello, y debido sobre todo a la normalización de su consumo, se tienden a ignorar o minimizar sus posibles efectos perjudiciales. De este modo, y aunque la atención se dirige más hacia otro tipo de sustancias, el abuso y la dependencia de alcohol son los que más daño producen en la población, estimándose que entre un 10 y un 20% de los bebedores lo desarrollan. La diferencia entre ambos conceptos estriba en si aparece el síndrome de abstinencia (dependencia) o no (abuso), definiéndose éste como el cuadro sintomático que aparece en un sujeto consumidor de alcohol debido a la disminución de los niveles en sangre de la substancia.  

Los problemas asociados a esta sustancia son diversos, y aunque se acostumbran a citar en mayor medida aquellos relacionados con la propia persona que la consume (depresión, disfunciones sexuales, síndrome de Korsakoff, alteraciones de la personalidad…), existen alteraciones que van más allá del propio individuo. Entre ellos se encuentra el Síndrome Alcohólico Fetal, un trastorno que engloba un grupo de malformaciones y desórdenes en el feto producido por el consumo de alcohol por parte de la madre durante el embarazo. Durante la ingesta, el alcohol atraviesa la placenta y llega al feto, produciendo alteraciones en su desarrollo. Entre ellas se encuentran las siguientes: Interrupción de la diferenciación celular y del crecimiento, alteración del ADN y la síntesis de proteínas, inhibición de la migración celular, modificación del metabolismo de proteínas y grasas, y retraso en el crecimiento uterino. Todas ellas tendrán consecuencias significativas y diversas en el desarrollo evolutivo del bebé, siendo algunas de las más significativas las citadas a continuación:

-    Alteraciones físicas/biológicas: Los niños que sufren este problema acostumbran a sufrir una clara deficiencia en el crecimiento, presentando habitualmente una baja estatura, y un tamaño reducido de las diferentes partes del cuerpo, especialmente de la cabeza (microcefalia) y extremidades. Junto a esto, aparecen una serie de rasgos faciales asimétricos y llamativos. Pueden aparecer también problemas de coordinación y de movimiento que dificulten el desarrollo motor de la persona. Y, además, son relativamente frecuentes los problemas en el corazón, los riñones y los huesos, y las alteraciones en la audición y la vista.

-    Problemas cognitivos y del neurodesarrollo: Uno de los síntomas más importantes se relaciona con la discapacidad intelectual. Además de éste, suelen presentarse problemas de atención y memoria, y retraso en la adquisición del habla y el lenguaje, y a menudo también aparecen dificultades en el razonamiento y el juicio. Y se ha documentado también un porcentaje progresivamente mayor de casos que padecen episodios epilépticos. Todos ellos repercuten negativamente en el desarrollo no solo académico del niño, sino también social y personal, actuando como una importante limitación.

-    Trastornos psicológicos: Como consecuencia tanto del consumo del alcohol durante el embarazo por parte de la madre, y de las alteraciones consecuentes citadas con anterioridad, el niño suele presentar diferentes problemas emocionales y psicológicos. Entre ellos, además de los trastornos de aprendizaje, son muy frecuentes los trastornos de conducta. En este sentido, manifiestan problemas relacionados con el control de impulsos, pudiendo tener problemas con la justicia e inmiscuyéndose en actividades de alto riesgo, como conductas sexuales inapropiadas o consumo de drogas.

Como podemos ver, el consumo de alcohol no sólo repercute negativamente en la persona que lo ingiere, sino que puede tener graves consecuencias para el feto. La prevalencia de esta problemática es cada vez mayor, principalmente debido a la falta de información al respecto y a la minimización de la repercusión del consumo al ser una substancia legalizada, comercializada y, por ello, normalizada en nuestra sociedad actual. La mejor forma de evitar la aparición del SAF es prevenir el consumo de alcohol, y para ello resulta clave tomar conciencia sobre la situación a través de la búsqueda y recogida de información adecuada al respecto.

En caso de cualquier duda, o de querer profundizar acerca de lo comentado hasta aquí, puedes ponerte en contacto con nuestro centro de psicología situado en Mataró. En este encontrarás a diferentes profesionales de salud mental que te ayudarán a resolver tus preguntas.