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El Autocastigo

08/03/2019

Nuestras vidas se constituyen de un inmenso abanico de situaciones y experiencias diversas, cuyo afrontamiento y procesamiento nos ayuda a conformar nuestro autoconcepto y autoestima. Aunque entre muchos de nosotros éstas puedan ser parecidas e incluso idénticas (especialmente si compartimos una cultura, sociedad o espacio común), lo cierto es que se interpretaran y afectarán de manera muy diversa en cada individuo. Esta heterogeneidad, la cual se explica por múltiples causas (educación, experiencias tempranas, rasgos personales…), es clave para comprender que cada uno de nosotros desarrollará en consecuencia unas formas concretas de actuar, pensar y sentir. Y entre estos fenómenos se encuentra el autocastigo.

Podemos conceptualizar este término entendiéndolo como el mecanismo según el cual, una persona, ante la percepción de haber cometido un error, y especialmente ante el surgimiento del sentimiento de culpa, se impone un castigo. Este puede traducirse a la utilización de críticas severas, la no realización de cosas que aporten gratificación personal, o incluso insultos. Como consecuencia de ello, podemos alimentar la culpabilización y hasta llegar a mermar la imagen que tiene de nosotros mismos, disminuyendo de esta manera nuestra autoestima. Por otro lado, existen diferentes propuestas que procuran determinar el origen de la aparición de este curioso fenómeno; entre ellas se citan principalmente un elevado perfeccionismo, la rigidez, la inseguridad, y poseer un bajo umbral de sensibilidad ante los diferentes acontecimientos. De esta forma, la persona, al cometer “errores”, por pequeños que sean aparentemente, puede interpretarlos como fracasos absolutos, de tal forma que progresivamente desarrolle más y más todos los rasgos citados, de tal manera que por una parte le ayuden a prevenir futuros baches, pero por otra, dificulten su funcionamiento cotidiano y le generen un malestar cada vez más acentuado.

Aunque su funcionamiento puede resultar relativamente sencillo de comprender, paradójicamente se observa como en muchas ocasiones es muy complicado dejar de utilizarlo y parar la rueda. En estos casos, se pueden desarrollar graves problemas tanto para la persona como para los que están a su alrededor. Algunos de ellos son, depresión (el principal), intentos de suicidio, ansiedad, problemas relacionales (al ser tan duros con nosotros mismos, todavía podemos serlo más con los demás), etc. Ante esto, también se proponen algunas alternativas que nos pueden ayudar a combatirlo: En primer lugar, debemos intentar atender a la responsabilidad de los actos, y no a la culpabilidad. Esto nos permitirá ser algo más realistas a la hora de valorar la situación, y alejarnos de algunas emociones negativas. En segundo lugar, es importante perdonarse; esto, a veces ya resulta complicado hacerlo con los demás, pero todavía más cuando es autoaplicado. Para ello debemos identificar los pensamientos y emociones que han llevado a este sentimiento, y asumir las responsabilidades reales de lo acontecido. Junto a lo anterior, resulta crucial aprender de los errores. Muchas veces únicamente nos quedamos con el resultado negativo de lo que hemos hecho o dejado de hacer, dejando de lado el esfuerzo u otras consecuencias más positivas. En este sentido, debemos ser críticos pero de manera realista, analizando tanto lo que no ha salido como esperábamos, como lo que sí lo ha hecho o lo que lo podría haber hecho. Por último, las autoverbalizaciones positivas también pueden facilitar que salgamos de la espiral de negatividad. No se trata de ensalzarnos con comentarios extremadamente positivos, ya que tampoco serían realistas y por lo tanto poco útiles, sino de considerar aquello que sí nos funciona, que nos hace sentir bien, y con lo que nos identificamos. Esto nos permitirá no rendirnos, y seguir esforzándonos para superar los momentos difíciles.

En resumen, es evidente que en muchas ocasiones somos nuestros peores jueces, nos mutilamos y castigamos hasta sentirnos realmente mal y hasta incluso considerarnos malas personas o inferiores a los demás. Es importante identificar cuándo pasa esto, y comprender por qué lo estamos haciendo. De esta manera, podemos prevenir que aparezcan problemas como los aquí comentados, y gozar de una salud tanto física como psicológica plena. Si deseas obtener más información, o crees que te puede beneficiar nuestra ayuda, ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales de Mataró, te ofreceremos una atención profesional e individualizada.